Nací en Argentina y llevo 17 años viviendo en Barcelona. Estudié diseño editorial y artes gráficas.

Fuí mamá de dos princesas. Luego trabajé durante algunos años en artes gráficas. Aprendí muchísimo de papeles, acabados, encuadernaciones y también de follones, la verdad sea dicha.

Sin querer queriendo fui poco a poco dedicándole más tiempo a la fotografía, y más, y más, y mucho más. He aprendido de manera autodidacta y también a través de profesionales y escuelas de fotografía.

Llevo 5 años guardando la vida… la propia y la de quienes me la confían…

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Mis nueves meses de vuelta…

He tenido dos vueltas totalmente diferentes. Con mi primer hija la maternidad sumó plenitud, euforia. Los 9 meses de vuelta fueron realmente motivadores llenos de energía, plenitud… una continuidad más rica de mi misma.

La segunda experiencia fue más complicada porque mi segunda hija venía con problemas cardíacos. Fue intervenida a los nueve meses de nacer. Así que el camino de vuelta comenzó a lo 7 meses de embarazo (cuando nos enteramos) y la cúspide de la curva llegó a los dos meses de nacer. Al tener ya un hija, yo me sentía realmente confiada, motivada, superada. Pero desde el minuto 0 que me entere y tome consciencia de la complicación de salud de nuestra segunda hija comencé a entender de verdad que ella era otra persona, totalmente diferente a la hija que teníamos, confirme esta sospecha al llegar a casa y lo que calmaba a la primera ni de asomo era igual con la segunda. Por ello los nueve meses de vuelta fueron realmente cuesta arriba, porque tuve que hacer borrón y cuenta nueva, aprender a amarme desde mi frustración que era una sensación desconocida para mi, que siempre había estado tan segura.

Soy un cúmulo de melancolías multicolores que me ayudan a vivir en presente, siendo consciente que este no vuelve.

Soy una persona libre, que muchas veces libra batallas internas con su propia esencia libre, y su maternidad, y también con su profesionalidad… Pero al final siempre vuelvo al nido de mi familia, a mis princesas, a mi Ger, que me ve venir y me extiende los brazos. Y a mis amigos, los de Argentina y los de Barcelona, que me ayudan a crecer cuando me da miedo saltar.

¿Qué te motivó a dedicarte a tu trabajo?

La casi total falta de fotos de mi infancia.

¿Qué has aprendido de atender a las mujeres? ¿Y de la maternidad?

He aprendido sobre todas la cosas a no juzgarles. A veces las mujeres somos muy crueles con las demás por no compartir la manera de criar, de ver y vivir la maternidad.

La maternidad es una manera de continuar mi crecimiento personal hacia el mayor incondicional que incluye aceptar a tus hijos como quienes son, y pueden ser muy muy diferentes.

¿Cuando una madre te viene a ver, cuál es el principal mensaje que te gustaría que le llegara?

Que no la fotografiaré bella o no bella, sino real, en su manera de ser con sus hijos y pareja. Que no haremos fotografías para verse guapos sino para  reconocerse,  revalorar-se.. Y también sorprenderse.

¿Qué es lo primero que te gustaría mejorar respecto a tu profesión o tu entorno laboral?

Siempre estoy atenta en respetar, la fotografía es algo muy íntimo. Si no respetas, si no amas quien tienes delante, aunque no le conozcas, la sesión de fotos puede convertirse en un momento muy frívolo y no puedes entonces guardar el alma de esa persona. Así que siempre estoy atenta de mejorar empáticamente.

¿Cuál es tu propia experiencia con la maternidad?

Procuro sobre todas las cosas confiar en mi “instinto”, es también una manera de valorar la confianza y el amor que mis hijas tienen hacia a mi.

Por eso mi maternidad es divertida, es sabia, es nostálgica, es realista, dolorosa… fuerte… es todo lo que me pasa.. Un matiz mas de mi persona.

¿Cómo fueron tus 9 meses de vuelta?

He tenido dos vueltas totalmente diferentes. Con mi primer hija la maternidad sumó plenitud, euforia. Los 9 meses de vuelta fueron realmente motivadores llenos de energía, plenitud… una continuidad más rica de mi misma.

La segunda experiencia fue más complicada porque mi segunda hija venía con problemas cardíacos. Fue intervenida a los nueve meses de nacer.

Tomé consciencia ya antes de que nazca de que todo es demasiado perfecto y también frágil. Los nueve meses de vuelta fueron entonces un tiempo de gratitud por la vida sana de mi hija, y de toda la familia. Fueron también duros porque me creía superada al ser ya madre de una peque, pero me dí cuenta que cada bebé es diferente y tuve que adaptarme y volver a empezar de cero. Como conclusión creo que esoso nueve meses de vuelta fueron de autosuperación pero también de intensa sabiduría, esa que viene de dentro y la que nos ayuda a crecer.

¿Qué información echaste en falta en tus 9 meses de vuelta o qué te gustaría haber sabido?

Me faltó este sabio diálogo que mantuve con mi madre cuando mi primer hija tenía apenas dos días de nacida.

Mi madre se acerca con Ailin en brazos que lloraba mucho y me dice:

“Raquel Ailin está llorando qué te parece que le pueda pasar?”

yo le respondo.

  • Ay mami yo qué sé, dímelo tú que has tenido dos. Yo cómo lo voy a saber.

Entonces ella me dijo

  • Raquel eres su mamá, y yo su abuela, puedo saber lo que te pasa a ti pero no a tu hija. Cógela, abrazala y simplemente siente que te dice tu ser madre. Pero siéntela, no desesperes, ella confía en ti y te ama, llevan nueve meses juntas… y la naturaleza es sabia.

Nadie me había dicho jamás nada igual.

Hasta el día de hoy que mis hijas ya son preadolescentes esas palabras me son tan válidas.

¿Qué aconsejarías a otras madres antes de dar a luz?

Que no lean tanto… que sientan más, que confíen en ellas mismas en la sabiduría natural que todas tenemos dentro. Porque esa sabiduría te hace más libre. A menudo veo madres que escogen maneras de crianza o hacer con sus hijos que en el fondo no comparten. Entonces les veo agotadas psicológicamente porque se empeñan en hacer y ser lo que su instinto no ve claro…

¿Qué es lo que te gustaría transmitir al mundo?

Que la vida es una sola vez para siempre.

Una frase de Henri Cartier Bresson, fotógrafo que admiro.

¿Cuál es tu sueño?

Conquistar el momento presente. De verdad a veces siento que es un sueño porque me cuesta tanto! Y ahí reside todo. Incluso mis fotos más viscerales. Si no estoy en el presente que vivo no estaré en las fotografías que haga y serán como un mero automatismo.  

Cuéntanos tu proyecto:

Soy fotógrafa, hago Fotografía Vivencial, un concepto que he creado basado en mi vivencia personal y vital de cómo la fotografía es una herramienta que me ayuda a ver y valorar mi vida, mi día a día desde otro punto de vista.

Aplico la Fotografía Vivencial en todos los ámbitos. Desde las sesiones de fotos familiares, personales, partos en casa hasta proyectos educativos y de investigación.

Actualmente también estoy ofreciendo un actividad extraescolar de Fotografía Vivencial en un instituto, amo esta experiencia nueva de llevar la Fotografía Vivencial a los adolescentes.

Incluso aplico la Fotografía Vivencial cuando no tengo la cámara, porque escribo las fotos que no puedo hacer. Lo llamo Fotografía sin cámara. Os invito a leer alguna en mi web.

¿Qué ofreces a las madres?

Mi amor por lo que hago, considero que el amor por lo que hago es la mejor garantía de que en todo momento pondré solo lo mejor de mí para con ellas. En este caso fotografiarlas de la manera más real y respetuosa.

Cuéntanos una experiencia profesional que recuerdes especialmente

Hubo una mamá que me marcó. Me marcó porque me hizo aún más consciente del valor de fotografiarlas tal cual son. Esta mamá me dijo al ver las fotos que verse así tan real le sanó porque ella pensaba que no lo estaba haciendo bien como mamá. Pero al verse y ver a su bebé como la miraba, como le sonreía, como confiaba en ella hizo que  no tuviese más dudas… Además le costaba imaginarse en el papel de mamá. Siempre salía tan sonriente en todas las fotos, siempre tan feliz, aunque por dentro tuviera tantas dudas… pero las fotografías fueron reveladoras.  

Dinos lo que te llena de energía, ¿cuál es tu “lugar seguro”?

Estar con las personas al 100% y haciendo lo que amo me llena de verdad de mucha energía. Me da envión! Mi lugar seguro es sin duda cuando logro habitar al 100% el momento que vivo, el presente. Sea cual sea. Es mi espacio luminoso, porque siento que no he perdido nada ni nadie. Cuando fotografío me siento así, porque me gusta vivir lo que quiero guardar.