Cuando estamos embarazadas, nos da por soñar con todo lo que haremos durante el permiso de maternidad porqué nadie nos habla del trabajo que lleva criar un bebé.

Pero acabas de parir y, aunque te hayas enamorado perdidamente de tu bebé, puede que esas 16 semanas ahora mismo se te hagan muy cuesta arriba.

Las secuelas de posibles intervenciones en el parto, las hormonas revueltas y esa manía que tenemos de que debemos poder sacar adelante todo lo que hacíamos antes de ser madre más criar a nuestro bebé, no son nada de ayuda. Y si encima aparecen a nuestro alrededor un montón de opinólogas a quién nadie les ha pedido consejo, ocurre que acabamos calentándonos la cabeza por mil cosas y dejando de escuchar lo que nos dice nuestro instinto y nos pide nuestro cuerpo.

Nos cargamos todo a la espalda y nos sentimos solas. A veces, extremadamente solas e incomprendidas.

Pero, ¿sabes qué? No eres la única a la que le está pasando eso, y reconocerlo es un primer paso para salir adelante muy airosa.

Para empezar, pon prioridades en tu día a día, y está claro que lo principal es tu pequeña criatura y tu bienestar. La ropa por plegar, las camas por hacer, o los cristales sucios pueden esperar, y si alguien opina lo contrario le enseñas dónde está la plancha, las sábanas limpias o el limpia-cristales.

Busca ayuda para que te hagan la compra o que los familiares y amigos te llenen la nevera de tuppers.

Si en las clases de preparación al parto conociste a otras mujeres que iban a tener bebés más o menos a la vez que tú, no pierdas el contacto con ellas. Te puede ir de lujo que quedéis para dar un paseo o tomar algo y os permitáis desahogaros sin prejuicios entre comadres.    

Asistir a un grupo de crianza o postparto también es una gran idea y mejor manera de ver que lo que te está pasando es mucho más común de lo que piensas. Te permite saber que tienes un lugar al que acudir semanalmente donde podrás explicar todas tus preocupaciones y que mujeres como tú, madres de bebés pequeños, te escuchen y te animen.

Esos grupos son un gran apoyo y crean unos lazos entre las mujeres que asisten que perduran durante años, creando una fuerte red que te ayudará a superar los posibles baches actuales y lo que puedan venir en un futuro.

Si se te hace difícil acudir a grupos presenciales, acude a las opciones que ofrece internet. Hay foros, grupos de facebook, páginas web que ofrecen grupos online… Te sorprenderá ver el montón de mujeres que están dispuestas a responder a lo que escribas, siempre con bonitas palabras y con una sonrisa al otro lado de la red.

Las vivencias de unas ayudan al resto. Las preocupaciones compartidas pesan menos. Y saber que están ahí para lo que necesites, y que tú estás para lo que necesiten, da fuerza, mucha fuerza.

No te sientas sola, no lo estás. Somos muchas las que estamos ahí para ayudarte si lo necesitas.