Después del parto, debido a la influencia de las hormonas, nos centramos casi al 100% en nuestro
bebé.
Esto es algo natural pero resulta un camino difícil de recorrer si consideramos que existe un
cansancio general por la alteración de nuestros ciclos de sueño y vigilia, establecimiento de la
lactancia y un cambio en el papel de la mujer, con un gran aumento de las responsabilidades.
Más que nunca es necesario sentirse cuidada para poder cuidar pero en ocasiones parece que no
hay tiempo para nada más que cuidar a nuestro bebé. Y en los primeros días, semanas o incluso
primeros meses, suele ser así, sobre todo si fue un parto difícil o la lactancia es complicada.
Cuando empezamos a ser conscientes de que hay algo más a parte de ser mamá y la fatiga
empieza a hacer mella en nuestra moral, empezamos a sufrir algunos dolores físicos.
Así que centrémonos en NOSOTRAS: madres, organizadoras, trabajadoras, compañeras, hijas,
coordinadoras,…pero por encima de todo: ¡MUJERES! independientes, autónomas, y
autosuficientes.
¡Recuperemos el centro!…pero ¿qué quiere decir esto? ¿el centro de qué? La respuesta es fácil:
de nosotras mismas física y emocionalmente hablando.
El soporte emocional a las madres en los grupos de apoyo a la lactancia y grupos de crianza
tienen un papel fundamental en ese sentido.
Quizá queda en un segundo plano el cuidado físico a nivel postural porque aunque existen grupos
de soporte, nuestro foco de atención sigue siendo nuestro bebé…y hacemos millones de cosas
para él o ella…por nombrar algunas bastante frecuentes…iniciación acuática, estimulación
sensitiva, estimulación motriz, comprar ropita, ir al pediatra, hacer la compra… y un millón de
cosas más.

dolor
Las malas posturas cambiando los pañales, las posturas mal controladas durante las tomas, el
porteo prolongado o los largos paseos acunando al bebé, pueden hacer difícil la crianza al generar
dolor de la parte baja de la espalda, sobrecargar el suelo pélvico o provocar dolor cervical.
No es que de golpe nos hayan llovido los años, y nos hayamos hecho mayores de repente…
¡no!… tan sólo es el resultado de una sobrecarga emocional y física propia de este momento vital.
Si bien hay cambios derivados del embarazo y el parto que se resuelven en los primeros meses
postparto, hay algunas posturas y sobrecargas que podemos relajar con autoestiramientos,
posturas de descarga o ejercicios de flexibilidad a los que nos puede acompañar nuestro bebé,
introducir actividad física global de forma regular y, en caso necesario, relajar las zonas de tensión
consultando a un osteópata con formación reconocida o un fisioterapeuta que realice una
equilibración global de la postura y nos instruya en los ejercicios más aconsejables en cada caso.

postura
Cada mujer debería buscar la opción que mejor le encaje, pero cuidar de una misma es más que
una opción, es imprescindible.

c-Alicia-Abad

Alicia Abad, Osteópata y fisioterapeuta