Me llamo Eva, soy comadrona, formada en la última promoción de la Unidad docente de comadronas de Catalunya del 2011 al 2013. Antes de empezar la especialidad, llevaba 11 años trabajando de enfermera. Soy mamá de 2 hijos y tienen 8 y casi 2 años. Tengo 2 gatos, una thermomix y me gusta cocinar, ver amanecer, leer, que me achuchen y no me gusta que me toquen los pies, las setas y algunos bichos. Llevo gafas (sin ellas no veo nada) y me encantaría saber tejer aunque nunca he tenido paciencia para aprender

Mis nueve meses de vuelta…

Con mis dos hijos, tiré de unos meses de excedencia para alargar las “míseras” 16 semanas de prestación. Empecé a trabajar de nuevo a los 10 y 11 meses, respectivamente. Con guardias y horarios largos y con un nuevo “compañero” de viaje, el sacaleches. Ellos se quedan con su papá y en mi ausencia, ninguno de los dos ha querido mi leche. Con mi mayor doné toda la almacenada a una chica cuyo hermano tenía cáncer. Con mi peque soy donante del Banc de Llet.

Eva Carnicer

 

¿Qué te motivó a dedicarte a tu trabajo?

Al acabar enfermería ya pensé en realizar el examen de la especialidad, pero por aquel entonces (año 2000) el acceso era muy complicado, contaba la experiencia laboral y había muy poquitas plazas. La maternidad fue el empujón que me faltaba. Tuve la suerte de contar con lo mejor y lo peor de la “comadronería” en el embarazo de la mayor. Cuando me reincorporé a trabajar después de la excedencia, una noche con mucho trabajo, en medio del caos de urgencias de un hospital público, me dije, ¿qué estoy haciendo aquí? y a la mañana siguiente me puse manos a la obra y empecé a estudiar (gracias, Soraya, por facilitarme los libros). Quería poder ofrecer a las mujeres, el mismo acompañamiento que disfruté yo, mi maternidad fue el golpe de realidad de “¡venga! ¡inténtalo que tú puedes!”

¿Cuando una madre te viene a ver, cuál es el principal mensaje que te gustaría que le llegara?

Que lo está haciendo muy bien, que es la mejor madre para su bebito y que confíe en ella. Que haga ese salto de fe que hace Indiana Jones y que confíe. Que aproveche para “frenar”, que durante las semanas de prestación por maternidad (no me gusta llamarlo baja) se baje del tren “del trabajo”, se olvide del reloj y se dedique a alimentar, cuidar y a dejarse cuidar. Que pida ayuda y que intenten disfrutar.

¿Qué has aprendido de atender a las mujeres? ¿Y de la maternidad?

Acompañar a las mujeres en todas las etapas de su vida reproductiva es todo un privilegio. Todas tenemos una sabiduría y un sexto sentido que nos hace especiales. Me maravillan las miradas que desprenden las mujeres cuando están con sus bebés, es un momento sagrado, esa conexión y ese amor… A veces algunas necesitan un empujón, un “ves? si lo haces genial”, otras buscan tu aprobación para seguir su instinto; la maternidad es el punto de inflexión de tantas cosas y revuelve tanto, es la chispa de una energía oculta que viene a decirnos “cucú, vengo a revolucionarte y ya nada va a ser igual!” Algunas mujeres lo integran y otras, necesitan acompañamiento y escucha… porque nadie nos prepara lo suficiente para este revolcón de sentimientos. Tengo la inmensa suerte de poder estar ahí, ofreciendo un hombro, una sonrisa, una mirada, un “coge a tu bebé y observa cómo te mira” y la mayoría de veces, toca reconocer con muchííiiisima humildad, que todo lo hacen ellas y yo sólo soy una simple espectadora.

¿Qué es lo primero que te gustaría mejorar respecto a tu profesión o tu entorno laboral?

Tenemos que mejorar el ratio comadrona/mujer. En los hospitales no se respeta el “una comadrona, una mujer”, en primaria faltan comadronas, no podemos ofrecer semanas de espera para una visita de puerperio… el puerperio no puede esperar, si alguna mujer tiene cualquier problema, se tiene que solucionar hoy o mañana, pero no a 3 semanas vistas. Hay que mejorar el acceso a nuestros servicios, acercarnos a los domicilios de las mujeres, aprovechar la era de la tecnología que vivimos… visitas por skype? claro que sí! whatsapp/mail a tu comadrona con una foto? si esa foto soluciona una lactancia… ¡bienvenido sea!. Hay que poner el mundo 2.0 a nuestro servicio. Y continuidad, necesitamos continuidad… tu misma comadrona durante el embarazo, que te acompañe en el parto y luego durante el puerperio.

En el hospital donde trabajo, estamos intentando ir hacia este modelo de cuidados.

¿En qué ya hemos mejorado?

Desde el 2007 y gracias a la iniciativa parto normal del Ministerio de Sanidad, junto con las organizaciones de mujeres (EPEN y Donallum) se están consiguiendo cambios en el modelo de la atención al parto… pero aún así hay muchísima disparidad de criterios, el sistema privado sigue sin ofrecer cuidados totalmente basados en evidencia y el puerperio lo deja olvidado. Necesitamos más continuidad y mejores ratios comadrona/mujer. Las mujeres conocen sus derechos y cada vez más se reafirman en su autonomía, pero necesitamos profesionales dispuesto a acompañarles.

 

¿Cuál es tu propia experiencia con la maternidad?

En mis dos embarazos y mis dos partos he tenido la suerte de estar acompañada por fantásticas comadronas. Incluso la que en mi primer embarazo me ninguneó y maltrató, me ha hecho aprender como no quiero ser nunca en mi vida profesional. Gracias a todas ellas por acompañarme y acompañarnos como familia. Ojalá pueda llegar a ofrecer lo mismo que ellas me ofrecieron en su momento.

¿Qué aconsejarías a otras madres antes de dar a luz?

Muchas veces les hago saber que dejen de darle vueltas al parto, a como será, etc y dediquen más tiempo al puerperio, a la lactancia, a cómo cambia el pasar de ser 2 a ser 3 (o más). Que hablen con las otras mujeres de la familia y amistades, que se olviden de los mitos (¡Oh, los mitos! dignos de libro) y que confíen en ellas mismas. En cuanto a las cosas prácticas, que pidan “tuppers” y horas de limpieza, los mejores regalos son los que te permiten enamorarte y dedicarle tiempo a tu bebé. Que se escuchen más, que no tengan miedo de pedir lo que necesiten y que se hagan escuchar. Los primeros días, semanas, meses de vida del bebé… no vuelven.

Cuéntanos tu proyecto: en qué consiste, dónde podemos informarnos de lo que haces y cómo podemos contactar contigo 

Yo trabajo para la sanidad pública, en un modelo de asistencia de sala de partos y atención primaria. Actualmente sólo estoy en sala de partos pero (supongo) cambiará en un futuro y podré tener algo de tiempo en primaria. También me encanta la asesoría en lactancia materna y el apoyo durante el puerperio, así que hago visitas para mutuas, y algunas privadas.

Soy socia de Donallum desde 2009 y de ALBA Lactancia desde 2016

Suelo estar bastante activa en ambos grupos de Facebook y he participado en los talleres de plan de parto para darlo a conocer. Intento colaborar en la medida de mis posibilidades.

 

¿Qué ofreces a las madres?

Conocimiento, confianza y herramientas para que ellas sean mismas sean capaces de seguir su instinto y cuidar/alimentar de su bebé. Que no se acuerden de mí a las tantas de la madrugada porque ya no “saben” colocárselo al pecho… me maravilla ver que siendo una simple observadora, ellas lo hacen todo y así se lo hago saber.

 

Cuéntanos una experiencia profesional que recuerdes especialmente

Aquellas que, por poco habituales, se te quedan grabadas en la memoria… Lactancias con algún problema que, gracias a tu visita, empiezan a encarrilarse. La magia de los nacimientos en casa en los que he podido estar… y justo hace unos días he podido acompañar a una amiga en su parto, magia pura!