Tener unos hábitos saludables en cualquier etapa de la vida es importante. Sabemos que llevar una alimentación saludable, más la práctica de actividad física, evitar el tabaquismo y reducir el consumo de alcohol puede prevenir muchas enfermedades no transmisibles como la diabetes tipo II, enfermedades cardiovasculares y ciertos cánceres.

Antes, durante y después del embarazo son momentos ideales para mantener o empezar a instaurar unos hábitos saludables. A menudo las mujeres nos preguntan qué pueden hacer para recuperar el peso anterior a la gestación y estar de nuevo “en forma”.

De manera natural la mujer después del parto ya experimentará una importante pérdida de volumen.

Primero es importante respetar el curso natural del periodo posparto, en el cual el organismo recupera la situación previa al embarazo y que comprende las seis semanas siguientes al parto. Y en el caso de que tengamos que perder peso requiere paciencia y constancia, y no dejarnos influenciar por la publicidad, fotos “retocadas” de famosas… que a las pocas semanas ya lucen un cuerpo esbelto. Ponernos objetivos realistas, incorporar el ejercicio a las tareas cotidianas con el bebé y seguir una alimentación saludable puede ser un buen inicio.

Los especialistas recomendamos evitar perder peso de forma brusca o seguir dietas muy estrictas o “milagro” después del parto. De hecho, en ninguna situación son saludables.

En general, al medio año después del parto, casi todas las mujeres recuperan el peso anterior. En el caso de que no sea así o que la madre ya tuviera un sobrepeso hay varias cosas que podemos tener en cuenta:

  • Por lo que vemos en la práctica y varios estudios muestran, las madres que amamantan suelen perder más peso y más rápido, sobre todo si la lactancia dura más de seis meses. A parte de que pueden influir otros aspectos, la lactancia aumenta el gasto calórico.
  • Seguir una dieta con una amplia presencia de alimentos frescos, sobre todo de origen vegetal, y limitar o anular la presencia de bebidas alcohólicas y alimentos procesados (bollería, bebidas azucaradas, alimentos superfluos y carnes procesadas…).  
  • Si tenemos dificultades para perder peso, nunca es tarde para pedir ayuda a un dietista-nutricionista.
  • Incorporar actividad física a diario: pasear, subir escaleras…
  • Hacer ejercicio adaptado al posparto y, a medida que van pasando las semanas, escoger las actividades o deportes que preferimos o solíamos practicar.

 

Respecto a las madres que amamantan, el único consejo es que sigan una dieta saludable y que coman y beban en función de su sed y apetito. Y como nos han apuntado varios especialistas en lactancia, excepto en casos puntuales, la alimentación de la madre no interfiere en la producción de leche.

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Núria Durán, especialista en Nutrición y Dietética